lunes, 26 de noviembre de 2007

Publicando


Si publicamos las penas del alma;

en ella se asientan la raíz de mis sentimientos más perversos;
es madre de mis necesidades, de mis desencantos, de mis tormentos;
tan odiada como amada.
Y a la ves tan necesitada de su carente amor.

Ya no queda añoranza, ni tristeza; de filial amor.
Si me despedido, es parte del camino seguir
cargando recuerdos y olvidando otros.

En ella ya no guardo ni cartas, ni postales, ni esperanzas rotas
de una maldiciente amor

No hay comentarios: